miércoles, 13 de septiembre de 2017

XIV Congreso de antropología “Antropologías en transformación: sentidos, compromisos y utopías” (Valencia, 5,8 de septiembre de 2017)



Los congresos siempre son objeto de bromas ya que llevan implícito esos momentos de diversión, ese tiempo-recurso un poco malgastado. Como dijo en una ponencia Plenaria  Paula Godinho en referencia a las sociedades rurales:


“… se lanza la semilla a la tierra, se cuida, se cosecha. Se reserva una parte para el sustento, otra para tributos varios y otra para la fiesta, destinada a la celebración, al tiempo ceremonial, a la diversión, al gasto improductivo y al derroche, a lo que Georges Bataille llamaba el “la parte maldita”.  Sin embargo, una parte de lo producido tiene que separarse del consumo para servir de simiente, para que el ciclo no se interrumpa el año siguiente” (107:2017)


 Al XIV Congreso de antropología “Antropologías en transformación: sentidos, compromisos y utopías” (Valencia, 5,8 de septiembre de 2017, convocado por la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español), se le puede aplicar el parágrafo anterior como metáfora.

En la apertura del congreso nos notificaron que el día 4 de septiembre había fallecido Claudio Esteve Fabregat Para quienes no están vinculados con el mundo académico antropológico este nombre no sonará, para quienes amamos la antropología es un referente ineludible. Fue el primer catedrático de antropología de la Universitat de Barcelona. Cuando regreso del exilio en 1956 se convirtió en nexo y puente entre las universidades anquilosadas del Estado español y un México donde la antropología tenía ya una profunda raíz. En su currículo constan las direcciones de tesis de algunos que han sido nuestros profesores o nuestros primeros autores, como Joan Prat o Jesús Contreras.

Cuando vi el programa y las 6 horas que se le iban a destinar a los movimientos migratorios y a la movilidad le avisé a mi director, Joan J. Pujadas (y ahora estoy haciendo autobombo de director) que me matricularía al congreso, aún llena de mis miedos, aquellos relacionados con mi tardía re-integración en el mundo de la investigación académica.

En una semana se nos ofrecieron 26 simposios: 


    S1 · Antropología Ambiental. Construyendo nexos y debates    S2 · Antropología Audiovisual: afianzando los criterios de etnograficidad     S3 · Antropología del deporte: transformaciones sociales y nuevos sentidos deportivos     S4 · Antropología y Discapacidad: paradigmas, espacios e itinerarios     S5 · Aproximación crítica a la participación y el empoderamiento. Estudios sobre minorías socioculturales y grupos sociales marginalizados     S6 · Crianzas en transformación: formas de parentalidad y nuevos escenarios de cuidado     S7 · Crisis económica, austeridad y estrategias cotidianas: proyectos de vida, modelos expertos y economía real     S8 · Construyendo convivencia en nuestras ciudades. Espacios, prácticas e imaginarios     S9 · Descolonizando la Antropología: hacia otros horizontes comprehensivos de la pluriversidad     S10 · Desigualdades educativas, políticas públicas y etnografía crítica en España     S11 · El cuidado, necesidad y compromiso. Hacia una democratización de los cuidados     S12 · Etnografiando prácticas espirituales: sentido y compromiso frente a la utopía     S13 · Etnografías colaborativas: experimentando desde las antropologías comprometidas     S14 · Etnografías de la alimentación contemporánea: de los sentidos del placer a las razones de la salud     S15 · Etnografías multisituadas en la era global: propuestas sobre episteme y métodos     S16 · Explorando el binomio turismo-patrimonio: nuevas miradas, retos y estrategias     S17 · La sostenibilidad social del medio rural a debate     S18 · Nuevas fronteras en la donación reproductiva: gametos, embriones y gestantes.  Dinámicas de  altruismo e interés en las nuevas configuraciones  de parentesco  en la era de las tecnologías reproductivas     S19 · Participación en Patrimonio: utopías, opacidades y cosméticos     S21 · Perspectivas contemporáneas sobre derechos humanos: usos y procesos de recreación en contextos locales     S22 · Regímenes de movilidad, sistemas de control y nuevas formas de exclusión social     S23 · Sentidos de la (in)justicia: endeudamiento y espacio urbano en tiempos de crisis     S24 · Teorías y prácticas en torno a la antropología feminista: nuevos retos     S26 · Transformaciones y emergencias en la Antropología: ¿por qué le interesan a la Antropología las migraciones?


¿Por qué los menciono todos corriendo el riesgo de convertir en plomizo el texto?

Porque es interesante observar como la antropología crece con los tiempos, vuelve atrás en la historia cuando es necesario y mira al futuro continuamente, quizás en forma de utopía, no como fin, si no por recorrer felizmente el camino hacia ella, como decía Eduardo Galeano. Porque ya no nos dedicamos a la otredad como algo exótico, si no a la otredad que está en nosotros mismos y a esos procesos por los que pasan las comunidades contemporáneas sin convertir a las personas en objetos, si no en sujetos participes de nuestras investigaciones y resultados.

Personalmente, y quien me conoce los sabe, pase mis horas en el simposio numero 26, y parte en el 22. Los dos tenían en común aquello que me apasiona, los movimientos migratorios, la movilidad, la exclusión social y cómo no la identidad, esa maldita caja de Pandora.

No me perdí ni una sola Plenaria y acabo ahora de leerme el libro con las ponencias que recibimos con la matricula “Antropologías en transformación: sentidos, compromisos y utopías”, Teresa Vicente, María Albert, Pilar Espeso, María José Pastor (eds):

Josepa Cucó: nos paseó por la historia de la antropología ibérica. Jaume Franquesa hablo del compromiso de desmitificar lo real y rescatar lo posible. Carolina Kobelinsky nos instó a cambiar de modelos de escritura como Paloma Gay. Paula Godinho propuso que no nos dejásemos robar el futuro. Ricardo Sanmartín de vocación etnográfica. María Cátedra hablo desde la distancia en el tiempo, de sus primero trabajos de campo, igual que Teresa Del Valle, y finalmente Joan Prat nos contó qué impulsa la elección de sus temas.

Creo que todos han sembrado muy bien la semilla de la antropología en los, más o menos, 600 estudiantes que estaban matriculados. 
Aparte del libro que nos han gentilmente regalado, tuvimos la oportunidad de gastar nuestro budget de congreso en novedades editoriales. Nos brindaron la oportunidad de visitar una muestra de fotografías del Joan Mira, quien presidió el congreso, de hacer excursiones a la Valencia Republicana, al Cabanyal, Trinquet de Pelayo y al Campanari Del Micalet, si os digo la verdad, aunque gratis, no fui a ninguna, preferí disfrutar de paseos libres y en soledad por el Centro Histórico.

Personalmente me han sido útiles las ponencias de Paloma Gay, Joan Prat, sobre todo por cuestiones bibliográficas y metodológicas. La primera creo que romperá esquemas y el segundo, bueno, ya lo ha hecho todo, así que puede hacer un poco más.

Con respecto a los simposios en los que participe, escuchando a los compañeros y compañeras, creo que tenemos mucho por hacer para fijarnos en este no ya tan nuevo concepto de mundo global, pero vamos encaminados.

Eche a faltar, al menos en mis seminarios, más estudios etnográficos sobre redes sociales virtuales. Los colegas que venían de México se animaron a hablar del uso de las redes virtuales en etnografía y hablando con jóvenes estudiantes admitieron el uso del análisis de este tipo de redes, pero no he tenido noticias estudios de estas redes como objeto de investigación.  

Sí hemos hecho un largo recorrido geográfico desde Colombia a Ripoll tocando los temas más violentos de los últimos tiempos, obviamente las/os antropólogas y antropólogos somos los primeros en meter las narices en conflictos que llevan la marca de la alteridad o la otredad. Las/os jóvenes investigadores se interesan por la movilidad, los cuidados, la ética de la reproducción asistida o el racismo institucional y un largo etcétera.

Hubo debate, debate creativo y creo que muchos hemos cargado las pilas escuchando las propuestas e ideas de los compañeros para nuestras propias investigaciones.

Así que se ha sembrado, se ha guardado semilla para plantar la curiosidad etnográfica y se ha gastado un poco (de tiempo), “la parte maldita”, en cocteles, cafés y bailes, pero los congresos son como las Vegas, lo que pasa allí se queda allí, aunque espero que las nuevas investigaciones propuestas por los jóvenes tengan la mayor difusión posible. 

http://congresoantropologiavalencia.com/ 
Teresa Vicente, María Albert, Pilar Espeso, María José Pastor (eds):

“Antropologías en transformación: sentidos, compromisos y utopías” (2017)




  video
 Así nos sacaban de los simposios, no es broma, e vídeo dura dos segundos porque prometo que no soportarías tanta música ;)


jueves, 6 de julio de 2017

Paraguafobia

Jamás pensé que mi fobia juvenil a los paraguas era un sentimiento compartido.  El texto para Jot Down Puto paraguas de Juan Tallón acaba de demostrarme una vez más que hay objetos que representan simbólicamente aquello que nos produce malestar. Mi experiencia con los paraguas puede resumirse en lo que os voy a contar a continuación: 
Cuando tenía unos veintipocos un chico de no mucha más edad pero con mucho más futuro que una servidora, me invito al cine. Supongo que tenía intención de ponerme en su lista de respetable posibles proyectos: noviar, encontrar un trabajo de 8 a 2, casarse, formar una familia, sentar la cabeza en planes soviéticos quinquenales. El caso es que acepte que me viniese a buscar a casa para ir al cine. No recuerdo que película íbamos a ver, sólo recuerdo el sentimiento de repulsión que me sobrevino al verlo llegar con su paraguas. Y no uno pequeño de los de todo a 100, uno enorme de esos que protegen a dos y a un niño. Obviamente le deje claro que no estaba por la labor de volver a ir al cine con él. Le he vuelto a ver a menudo, pero nunca me atreví a explicarle que el problema no lo tenía su persona, las calabazas se las dí  por el puto paraguas. 
Con los años me he dado cuenta de que he cambiado, elijo mis propios paraguas, si son italianos mejor, los he perdido,me los han robado, he ido a comprarlos a los Xinos, me los han regalado, se me han dado vuelta en alguna tormenta, los he prestado y los he olvidado. Perdí la fobia con una terapia muy larga.
Para los curiosos, el muchacho ha cumplido con sus proyectos, como era previsible, uno que a los veinte sale de casa con paraguas porque le hace caso al Sr del tiempo, a los cuarenta y mucho ya debe haber cumplido con todos sus sueños... y yo sigo alegremente mi vida sin planificación  a pesar de los paraguas que ahora combino con los colores de los abrigos. Mi madurez no da para mucho más.
Risultati immagini per chicos sin paraguas
Hay una fobia que no he superado, la de los aparatos radiofónicos y a todo lo que sale de ellos. Hay cosas que cambian cuando creces y otras que se enquistan.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿El resurgir de Europa? A la sombra de Mussolini


 Reedito este articulo que me publico Revista Rambla en el 2014. 
Nos indignamos cuando el Gobierno español de turno subvenciona la F. Francisco Franco, y parecemos no ver que desde hace años se cuaja una Europa facha. Nadie se rasga las vestiduras en el resto del continente si aquí no se ha matado ya de una vez al Franco. 

El viento no me deja caminar por la inmensa avenida. E.U.R. (1) es desolador. El corazón se me encoge y el estómago se me hace un nudo. La soledad se convierte en infinita. Todo el barrio es un inmenso monumento al racionalismo italiano. El viento me tira hacia atrás como si no quisiera hacerme llegar al Museo della Civiltà Romana. En 1936, cuando se concibió E.U.R., a la sombra de Mussolini, se pensaba que no había nada mejor que un museo para difundir criterios etnográficos y raciales. Una estupenda colección de muertos. Y hacia allí voy. A contemplar muertos de cera. Pero el viento me dice que no me hace falta entrar para observar la decadencia de un pueblo.
Desde 1920 a 1945 toda Europa se revolcó en el nacionalsocialismo y en el fascismo. Fue el reinado de los arios inventados. Mussolini era bajito y acomplejado, un poco como Hitler y Franco. Para superar sus faltas y complejos, el italiano se imaginó un barrio que  conmemorase el Ventennio fascista, el E.U.R. o E42.  El complejo lo diseño Giuseppe Bottai, su construcción se inició en 1938 y fue inaugurado en 1940, la obra fue interrumpida en 1943, guerra por medio.
Se acabó. No entro en el museo. Camino contraviento un poco más, dejo  la tremenda avenida Cristoforo Colombo y me quedo paralizada. No puedo moverme ante lo que los romanos llaman el Colosseo Quadrato. Las mismas toneladas de mármol que en el Coliseo del Siglo I, pero a ese le  despojaron del suyo para construir iglesias. Este es El Palazzo della Civilità Italiana o el Palazzo della Civilità del Lavoro, aquí no hay espectáculo alguno. Es sólo un homenaje al enanismo de Mussolini. Sin embargo no puedo dejar de abstraerme a su racional composición. Es perfecto, casi tanto como pretendía ser el ser humano dibujado por el régimen, tal como lo determina el escrito de la fachada del edificio: un popolo di poeti di artisti di eroi di santi di pensatori di scienziati di navigatori di trasmigratori.
Estoy en 1994, un gran cartel informa que en el edificio hay una muestra del vestuario que Federico Fellini utilizó en sus películas. Entro. El hall es inconmensurable, Fellini  campa a sus anchas. El color de los trajes sobre el gris me reconforta, sin embargo me siento Alicia empequeñecida, no debo ser más alta que Mussolini.
El Colosseo Quadrato es un edificio declarado de interés nacional. Será por eso mismo que en el 2013 el Estado italiano se lo alquilo a Fendi modas hasta el 2028. El gran capital un día necesitó de Mussolini, de Hitler, de Franco, de minúsculos dictadores para gobernar. Hoy sólo necesita enseñarnos una guerra desde lejos. Lo que fue una ofrenda al pelado líder hoy es un homenaje al dios consumo. 
El E.U.R. es primordialista. El género humano está unido por sentimientos universales y uno de ellos es el miedo al poder. Para demostrar la autoridad  se le enseña al pueblo lo pequeño que es ante el dominio. Las catedrales medievales demostraban al campesino la potestad de Dios y sus representantes. El E.U.R. quiso enseñar cuanto era grande el poder de la civilización romana y su representante, Mussolini. En 1994 delante del Coloseo Quadrato me sentí igual que una campesina de la edad media delante de Notre Dame. Hoy EUR es un centro del capitalismo financiero, cuanto me sigo sintiendo pequeña.
Mientras escribo esta historia  de viento Ucrania ruge con los fascistas entre dos aguas, la órbita Rusa y la Europea Occidental. Merkel juega sucio apoyando a  la derecha más recalcitrante que le permita más adelante mantener el flujo de recursos energéticos, Rusia se queda Crimea para poder negociar con una mejor mano y USA hace como que no ve, tiene ya bastante trabajo haciendo lo mismo con Venezuela. Intentar abaratar el coste de la energía  a base de guerras civiles.
Mientras escribo esto Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano están en Roma. Allí los socialdemócratas europeos han decidido que el alemán Martin Schulz será su candidato en las próximas elecciones europeas. Matteo Renzi, de 39 años, tan sólo un año más que Mussolini en 1922, es el nuevo presidente del Consiglio  se sienta al lado de Schulz y planea un programa donde los trabajadores vean a Europa como una solución.
Mientras escribo esto Manuel Canduela, dirigente de Democracia Nacional, está a Roma en una reunión con Forza Nuova, British National Party y Alba Dorada. Cobijados, otra vez, bajo la sombra de Mussolini. Como todos los congresos este también tiene un título: L'Europa risorge,  El resurgir de Europa. A estas horas ya habrán  marchando por Roma, son pocos los que llevan el carnet y la bandera, hoy no hace falta identificarse como nacionalfascista, su ideología se extiende veladamente con nombres menos estridentes. (2)
Siento otra vez el viento en la desolación de E.U.R. Pobre Roma. Pobre Europa.

(1) acronimo de Esposizione Universale di Roma.
 (2) Sólo se han hecho eco de la reunión de los partidos de ultraderecha El Publico en el Estado español y Il Manifesto en Italia. Ignorarlos no hará que desaparezcan. 
(3)Vídeo de invitación al encuentro: http://youtu.be/2vaTZoFGsT47








domingo, 18 de septiembre de 2016

Podemos e ICV aún ven la tele en blanco y negro mientras Catalunya vive en colores.

Explico el título: Se cuenta que el Partido Comunista Italiano, por los ’70,  vio el nuevo invento, la tele en colores, como un lujo burgués que era imposible que calase en la clase obrera, obviamente lo que era inconcebible era que los dirigentes del PCI leyeran a  Pierre Bourdieu.

“Purtroppo, però, per un'interrogazione sollevata dall'onorevole repubblicano Ugo La Malfa subito seguito da politici (tra questi Enrico Berlinguer leader del partito comunista italiano), che manifestavano il timore che gli italiani si sarebbero indebitati fino all’osso per acquistare gli allora costosissimi televisori a colori, fu ritenuto opportuno attendere per l'introduzione dell'innovazione tecnologica”. http://www.newslinet.it/notizie/storia-della-radiotelevisione-italiana-l-avvento-del-colore-nella-tv-nostrana
“Ugo La Malfa sosteneva che la televisione a colori era un lusso e come tale era esecrabile. Ma la opposizione maggiore al Tvcolor era rappresentata dal partito comunista e dal suo segretario Enrico Berlinguer.” http://www.f052.it/articoli/679/berlinguer-odiava-i-colori

Ahora mismo Owen Jones, afirma que:
“La izquierda necesita desesperadamente volver a enfocarse en la clase. Desde los años 80 en adelante –cuando el movimiento laborista fue aplastado, las viejas industrias destrozadas y la guerra fría terminó– la clase ocupó el último asiento. El género, la raza y la sexualidad parecían más importantes y relevantes. En realidad, nunca debería haber sido una cosa o la otra: ¿Cómo se puede entender el género sin la clase y viceversa dada, por ejemplo, la desproporcionada concentración de mujeres mal remuneradas y con inseguridad laboral?”
“Una nueva mayoría de derechas podría ser forjada por una franja de clase obrera británica que siente que la izquierda habita en un universo paralelo. Es el momento de que la izquierda vuelva a mirar hacia la lucha de clases o nos espera una eternidad de gobiernos conservadores.” http://www.eldiario.es/theguardian/izquierda-demostrar-todavia-importan-trabajadores_0_549445646.html

Ahora bien, parto de acuerdo con la opinión de Jones, debemos volver a crear conciencia de clase. Si por supuesto, pero no es una tarea fácil.  Como el PCI  pensó en clave puramente marxista y no leyó en su propio pueblo que el gusto lo marca la burguesía y que lo que llamaban popolo buscaba obtener los mismos privilegios del consumo de quienes no tenían que luchar por sus derechos, es decir que el pueblo había evolucionado para bien o para mal, eso no lo voy a juzgar aquí, hacia el abandono de la lucha de clases y se había pasado al bando del consumismo. 
Esta lectura plana de Gramsci, y del mismo Marx, la está haciendo Owen Jones  ¿Por qué? Porque está condicionado por su contexto, UK hasta hace nada, tenía unos sindicatos fuertes y serios de clase, que Margaret Thatcher se encargó de destruir, ampliando con empirismo la Teoría del Shock. La Dama de Hierro no podía hacer desaparecer ciudadanos como en Chile o Argentina para imponer el neoliberalismo brutal de  Milton Friedman, pero si podía destruir sindicatos y demonizar la clase obrera como vagos, borrachos y delincuentes.  La pelota pasó al campo de la identidad de género, de etnia, de lo que sea menos de clase.
El caso es que, desde mi punto de vista, ya es imposible generar esa identidad de clase, quizás en UK si, ya que la desaparición de esta identidad es reciente, pero en el Estado español el contexto es diferente, mientras en los ’80 UK pasaba de la lucha sindical minera al anarco punk, el Estado español, se estaba acostumbrando a la democracia después de 40 años de dictadura. A parte de las  honorables  excepciones históricas y épicas,  a parte de los héroes y de los Ay  Carmelas que se han rescatado de la memoria histórica, el estado español tienen un pueblo que no tiene ni idea de lo que es la conciencia de clase, así que no sé qué puede rescatar la izquierda y Podemos. Aconsejados por Owen Jones están metiendo un contexto diverso en el modelo que usó el autor para UK.
Personalmente me molesta bastante el tema de la sociedad líquida, me parece parte de una superestructura ideológica del capitalismo, y que como dice  Jones andamos faltos de clase y de materialismo. Pero no propone estrategias para resucitarla, a no ser que gobiernen  líderes políticos de clase trabajadora o al menos de universidades públicas y comiencen el cambio desde arriba, al fin y al cabo los dirigentes de Podemos e ICV son casi todos hombres universitarios con conciencia de clase o que al menos saben lo que es un pobre. Pero se les ha puesto el tema catalán en medio y se les ha ido la transversalidad al garete.
Con el caso de Catalunya están reflexionando en los mismos términos, no comprenden que la identidad es irrenunciable, pero que por ello no tiene que ser siempre negativa o excluyente, enfrenta y confronta, pero no tiene porqué ser despreciativa del otro. Continúan con el paradigma marxista y cerrado, un paradigma donde se subestima la superestructura ideología, donde se desestima el hecho identitario o se desprecia como un mero síntoma de enfermedad social. Si hemos convertido lo que antes era lucha de clases en lucha por los derechos de las diferentes identidades, como he mencionado al principio, por qué no podemos primero conseguir la independencia de Catalunya y luego volver a luchar por los derechos de los trabajadores, cuando los deseos de soberanía sean saciados, o hacerlo al mismo tiempo, no somos idiotas, podemos hacer dos cosas a la vez, aun cuando la conversión a Estado sea durísima, porque fácil para el popolo lo no será. Nuestras identidades están fragmentadas y son múltiples, es absurdo y una mala estrategia política negar o subestimar cualquiera de esas identidades. Habrían de dejar espacio a estos fenómenos dentro de su cerrado esquemita.  Por otro lado la identidad es un recurso y puede ser manipulado, pero existe y no podemos meter a la realidad dentro de un marco teórico a la fuerza y eso es lo que hace la izquierda del Estado y la catalana, excepto CUPs y ERC (aquí habría que extender y analizar cuánto pesa la identidad  nacional y la de clase en cada formación). El resto sigue viendo la tele en blanco y negro.

Gracias Velasco. 

jueves, 25 de agosto de 2016

The Night Of (HBO)

Riz Ahmed es británico de ascendencia pakistaní de la segunda o tercera generación de inmigrantes de la  Commonwealth a UK. Es el actor que veremos en el papel de Bodhi Rook en Rogue One: A Star Wars Story en The Night Of es Nasir Khan, un estudiante modelo, la gloria de los padres pakistaníes emigrados a USA, sin embargo para el sistema es un reo musulmán acusado de homicidio, carne cruda de la prensa y los abogados ávidos de hacerse publicidad políticamente correcta.
John Turturro, uno de los tantos semidioses italoamericanos de Hollywood, apareció sin acreditar en Toro Salvaje, el secundario eterno que llegó a ser un invitado especialísimo en El gran Lebowski, donde se marca una danza con su cuerpo imposible. Aquí es Jack Stone, hebreo, abogado de segunda, tercera, categoría, con problemas de alergia y hongos en los pies. El protagonista inicial era  Gandolfini pero se quedó en Roma en eternas vacaciones. La productora llamo a De Niro, pero su agenda estaba completa, personalmente lo agradezco, no veo a De Niro envolviéndose los pies con film transparente. 
Resultado de imagen de turturro the night ofAlgunos críticos dicen que Turturro no decepciona, en mi opinión la borda.
La serie se desarrolla en dos ámbitos, el interno en prisión, donde un grupo de presidiarios, ilustres afroamericanos, como Reginald L. Barnes,  generan una atmósfera duramente realista. Dentro se comparte espacios con los guardias, como el rapero Lord Jamar. Ningún crítico de los que he leído menciona a la troupe afroamericana de la cárcel. Lo hacen de miedo.
La vida del muchacho va evolucionando según se debe adaptar a las circunstancias carcelarias.
En el exterior la vida del abogado se va mostrando poco a poco en toda su pobreza y desasosiego cotidiano. Nos van mostrando los entresijos y miserias de la justicia mientras una familia lucha por sobrevivir a las minutas de los abogados.
Es una serie eminentemente masculina las mujeres son un 
adorno necesario hasta que se quiebra con la excepcional Jeannie Berlin, la fiscal de la acusación,  a quien nadie conoce si no eres un freak de la tele, como una servidora. La cara linda la pone Amara Karan quien es el nexo entre la familia pakistaní, el bufete de super-abogados y el abogado hebreo.
Es la miniserie del año según algunos, a mi lo que me ha 
supuesto bello es la descripción de las relaciones humanas interétnicas, a nadie le importa que un abogado hebreo defienda a un musulmán en USA, porque la realidad es que lo que manda son las relaciones de clase y poder. Sólo salen a relucir las diversidades cuando son necesarias al sistema. No hay melodrama, esta serie es la cruda descripción de un sistema de poder jerárquico. No sé si ese era el espíritu original del guión que llevaba el título de  Criminal Justice, pero la falta de filtros paternalistas la hace una gran serie 
para este agosto.


lunes, 20 de junio de 2016

Un tomahawk de hueso.


Me recomendaron Bone Tomahawk. Viendo en el cartel a Kurt Rusell con sombrero y barba en plan Tombstone II La venganza. Me predispuse a hundirme en el azul de los ojos del actor y ver la película usando simplemente mi cerebro réptil. Tal y como creo que se han de ver ciertas películas.  Eran las tantas de la noche, es decir las 23:00, hora en la que habitualmente voy ya por la etapa REM número 5. No me dormí. Enhorabuena al neo director S. Craig Zahler.
La película recoge un mito sobre los Anasazi, el pueblo originario de quienes  descienden, quizás,  los Pueblo. Entre ellos los Zuñi y los Zopi, quienes les llaman Hisatsinom, no utilizan la palabra Anasazi por considerarla un despectivo, una etiqueta, que le pusieron los Navajos y que significa antiguos enemigos. Se baraja la posibilidad de que hayan practicado el canibalismo en su decadencia, cosa que, desde nuestro punto de vista etnocéntrico, impresiona bastante. La antropofagia y el canibalismo no es un fenómeno exclusivo de mentes pervertidas como Hannibal,  quién constituye todo aquello que la sociedad norteamericana desprecia: la clase y la haigh culture.
Dos cosas me hicieron pensar en que se trataba de los Anasazi, la vivienda neolítica y el  ehecachichtli, el silbato Aztecas que usaban como un arma de guerra psicológica ya que pone los pelos de punta.
Cuando llegaron los españoles a América ya no había más rastro de los Anasazi que las viviendas vacías bajo acantilados inmensos. He leído a críticos de la peli que mencionan a los Karankawas ya que estos vivían a lo largo de Texas, y tenían fama de ser bastante crueles con los colonos. Considerando que era un pueblo que contaba con tres géneros, hombres, mujeres y un tercero, no creo yo que fueran tan poco civiles como para comerse a nadie, vivo o muerto, aunque visto lo visto una cosa no quita la otra. La realidad es que su fama de caníbales crueles es un malentendido, y sobre todo una excusa de los colonos para mantener distancias, atribuyendo a los pueblos originarios las más ruines costumbres.  Alvar Núñez Cabeza de Vaca en Naufragios explica rumores sobre los pueblos originarios, pero también cuenta como se alimentaron los cristianos en momentos de pura hambre, pese a que en la católica España no estaba bien visto comerse a nadie:
“…comenzóse a morir la gente, y cinco cristianos que estaban en el rancho en la costa llegaron a tal extremo, que se comieron los unos a los otros, hasta que quedó uno solo, que por ser solo no hubo quien lo comiese.” Capítulo XIV Cómo se partieron los cuatro cristianos, (1542)
Lo interesante del des-encuentro cultural es que los pueblos originarios abominaban a los cristianos por comerse a sus muertos.  Esto no quiere decir que no hubiese habido en América comunidades que practicasen el canibalismo ritual o por hambruna.

S. Craig Zahler metió en una caja a la historia mal contada, la sacudió y  con esa materia prima creo una muy buena  obra de terror pero muy arriesgada. La mezcla entre marcianos y cowboys salió fatal, esta podría haber salido peor. Pues no. La posibilidad de que existiesen pequeñas comunidades desconocidas entre finales del SXVIII y principios de SXIX son mayores a la posibilidad de que los alienígenas se vengan a este planeta primitivo de picnic.  Y las posibilidades dan mucho miedo.
El reparto de expertos como Kurt Russell, Richard Jenkins, Patrick Wilson, ha llevado  los diálogos un tanto tarantinianos a buen puerto.  Matthew Fox, más delgado que en Lost, hace lo que tiene que hacer, el personaje se luce. Lili Simmons, siempre considerando que está creciendo aún y en la película es sólo el objeto que deben recuperar, no lo hace mal. También presta su imagen  Sean Young  que después de Blade Runner no es más que un mito. Y por supuesto hay un Arquette, en este caso David.  Se nota el esfuerzo del guionista por dejar a las mujeres en buen lugar, pero está contando una historia del Far West, es decir que es bastante difícil poner a las mujeres en relación a los hombres en un sitio de igualdad, aunque la raptada sea una médica. 
No logra superar el racismo, aunque lo intente, el primero que muere es un afroamericano al que los caníbales no se comen ya que no les apetece comer negros. El indio, Zahn McClarnon, un secundario que adoro, que podéis ver en la serie Fargo,  es un integrado que ha perdido su orgullo guerrero, aunque en las circunstancias de la película no lo culpo.
A lo que iba yo al principio: Bone Tomahawk representa uno de los mayores tabúes de nuestra cultura, sólo es disculpado en casos excepcionales y muy marginales como fue el caso del accidente aéreo en los Andes, donde los deportistas se alimentaron con ciertas partes blandas de sus compañeros ya fallecidos.  Se puede afirmar que en toda cultura con recursos suficientes en proteínas el canibalismo esta prohibido y sólo muy excepcionalmente es un ritual. En medios con escasez alimentaria siempre es preferible el nomadismo. Nada existe sin razón y los tabúes, casi todos universales, existen por algo. El tabú del canibalismo es producto de la ley de selección natural de las especies, ya que la antropofagia es peligrosa para la salud, enfermedades neuro-degenerativas, como el Kuru (temblor), pueden provocar la extinción de toda una comunidad tribal debido a su largo periodo de incubación (de 4 a 40 años).  Pero sólo se trasmite comiendo el cerebro en el  menú, como tenían costumbre algunos de los pobladores de la región de Papúa, en Nueva Guinea. Obviamente no sólo es tabú por las enfermedades que puede generar, comernos unos a otros de forma activa, es decir cazando, no es rentable, puedes convertirte en presa.
Existieron comunidades que alentaron o no prohibieron la antropofagia por necesidad. Imaginaros que vuestra sociedad deja de ser un pequeño grupo nómade a ser un proto estado guerrero con ansias de expansión. Que aumenta la población del territorio y no hay grandes cantidades de proteína animal. Se suma a ello la guerra endémica y la toma de rehenes que no se pueden alimentar. Si estás viviendo esto eres un  Azteca.


Me he olvidado del título de este artículo, imaginaros también para que se usa un hacha de hueso de mandibula en una peli de terror.

viernes, 19 de junio de 2015

No me gusta la palabra raíces. Las identidades y las querencias.

Hoy he leído este escrito en: La trobada literaria  i solidaria d'autors de diferents països, dentro de las actividades de Mirades al Sud: Unint Cultures. 



A los emigrantes que han perdido la vida  cruzando el Mare Nostrum
Y a los que están en el purgatorio de los CIES


No, no me gusta la palabra raíces porque lo que tengo son querencias.  Os voy a leer un fragmento del libro Orígenes de Amin Maalouf que explica porqué no me gusta esta palabra cuando la usamos como metáfora de lo que consideramos nuestro.

“No me gusta la palabra raíces, y menos aún me gusta la imagen. Las raíces se entierran en el suelo, se retuercen entre el barro, prosperan en las tinieblas, tienen al árbol cautivo desde que nace y lo nutren a cambio de un chantaje: “Si te liberas, te mueres”. A los árboles no les queda más remedio que resignarse, necesitan tener raíces; los hombres no. Respiramos la luz, codiciamos el cielo y cuando nos hundimos en la tierra es para pudrirnos. Lo único que nos importa son los caminos. Ellos nos llevan: de la pobreza a la riqueza, o a otra pobreza; de la servidumbre a la libertad, o a la muerte violenta. Nos prometen, nos transportan, nos impulsan, y luego, nos abandonan. Y entonces nos morimos, igual que nacimos, a la vera de un camino que no habíamos escogido.”

Lo que yo tengo, lo que tenemos muchos inmigrantes son querencias. Querencia es una palabra muy usada en argentina. Según el DRAE, entre otras definiciones, querencia es: la acción de amar o querer bien e inclinación o tendencia del hombre y de ciertos animales a volver al sitio en que se han criado o tienen costumbre de acudir.
Tenemos tendencia a volver. Para algunos es tan brutal que se convierte en enfermedad, a la patología le ha puesto nombre el Doctor Joseba Achotegui. Le ha llamado Síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple o síndrome de Ulises.
Pero hay una mayoría que a pesar del estrés sobrevive y lo hace dignamente. Si logra traspasar las fronteras de la querencia original acabará amando lo que los científicos sociales llamamos comunidad de acogida. Ya no tendrá una única querencia. Las segundas generaciones de inmigrantes y posiblemente algunos individuos de la primera comenzarán a multiplicar identidades.

La sociedad nos obliga a veces a elegir. Una de las preguntas más recurrentes que nos hacen a los inmigrantes cuando llevamos tiempo en otra nación es: ¿Qué amas más, aquello o esto? un aquello remoto y exótico que se supone debiéramos amar incondicionalmente y que para el que pregunta o es un paraíso terrenal o el infierno en la tierra. Cuando en realidad todos los lugares del mundo son relativamente cielo e infierno.
Otra manera de preguntar por la identidad es ¿Tu qué te sientes argentina/rumana/marroquí…? Si me lo preguntan a mí, diré que tengo múltiples identidades, que no deben confundirse con los roles sociales. Soy mujer, soy madre, trabajadora, entre otras cosas argentina, vecina enamorada de Catalunya y, ¿cómo no?, soy inmigrante. Como todas las identidades, esta última también parece permanente inmutable, cada tanto me recuerdan que soy un árbol arrancado. Pero como no tengo raíces, lo que tengo son querencias, no me he secado. Muchos de los que estamos aquí hoy, a pesar de tener nuestra querencia, no hemos restado, hemos sumado personas, lugares e historias de vida. No nos hemos enfermado ni nos hemos roto.  Crecemos y mutamos las diversas identidades. Sin renunciar a lo mejor de cada casa. No nos encasillen, esta multiplicidad puede ser un puente como dice Amin Maalouf en Identidades asesinas, entre los que llegan y los que están.  Podemos comprender las dos comunidades, a la que llega y a la que recibe. No nos pongáis etiquetas, porque las etiquetas nunca son inocentes, siempre remarcan una identidad, la que conviene al grupo dominante. Tenemos una identidad, por qué negarlo, pero no es unívoca,  es la identidad inmigrante una identidad compuesta, que es la suma de las circunstancias que hemos vivido y nos ha hecho mestizo el corazón. De hecho, como Amin Maalouf también creo que todos tenemos identidades compuestas, pero que cuando uno de los componentes de esta identidad viene insultado, prohibido, atacado, se crece para defender su integridad.

Como decía anteriormente, las etiquetas no son inocentes, muchas veces se generan con la intención de herir: sudaca, moro, negro; hasta la palabra mujer y sus sinónimos a veces se usa como etiqueta despectiva generalmente para llamar la atención sobre la debilidad de un hombre.
Lleida cuenta con una importante comunidad inmigrada del Sur, de muy al Sur; esta noche no quiero hablar de números, una comunidad que intenta ser intercultural, porque multicultural ya es. Ahora necesitamos acciones de empoderamiento, debemos hacer fuertes estos colectivos para que puedan sentir orgullo de sus orígenes pero también de su nueva querencia.

Patricia Rocha Antonelli